
La Condesa Anabela tiene como hobby ir de compras cuando llueve. Aún no entendemos porque nunca lleva paraguas, quizás su gorro real la protege de la lluvia. A quién si protege Anabela es a su rana Rodrigo. Lo traslada en su bolso. Él nunca se convirtió en Conde, pero ella sigue esperando a que un beso bajo la lluvia le devuelva su figura humana.
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