
El abuelo Tomás pasa varias horas por la tarde sentado en su banco preferido esperando a sus nietos y a los amigos de éstos. Mientras ellos meriendan un tazón de leche de cabra recién ordeñada con gofio, el abuelo les cuenta las más divertidas historias de cuando él era niño. Su abuelo también se sentaba en ese banco para contarles historias a todos los pequeños de la casa. Una tradición que espera que sus nietos también sigan.
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